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Cine: Step Up: Revolution

Comenzó a bailar cuando tenía tres años, en el estudio de danza que tiene su madre en Atlanta, y desde entonces no ha parado. Con sus 22 recién cumplidos, Kathryn McCormick ha llegado danzando a ser la protagonista de Step Up: Revolution, la cuarta entrega de la saga iniciada en el 2006 con el filme protagonizado por Channing Tatum y Jenna Dewan.

En el camino quedaron sus tempranos años compitiendo en concursos de jazz y tap, su ingreso a los 13 años al Augusta Ballet, su breve participación en la fallida nueva serie de Fame y su consagración como una de las bailarinas más importantes en el reality show So You Think You Can Dance. Dueña de una frescura natural, un cuerpo privilegiado y una belleza absolutamente cinematográfica, sin dudas McCormick está destinada a una gran carrera frente a las cámaras, más allá de que por ahora se vea a sí misma simplemente como una bailarina. “La danza es algo que yo nunca voy a perder; es algo que tengo que hacer”, explica en entrevista exclusiva “No soy la misma persona si no estoy bailando. Lo cierto es que yo nunca imaginé que iba a llegar a esta posición en la que estoy ahora, por lo que siento que éste es un proceso de transición. Estoy tomando clases de actuación y me estoy preparando para poder contar historias. No me importa si me van a pagar mucho dinero o si no me van a pagar nada, es algo que quiero hacer, porque sé que a través del cine puedo causar un impacto positivo en la vida de la gente, y también en el mundo”.

Sin dudas, en el caso de Stand Up: Revolution, la ayudó a obtener el papel que tuviera semejante trayectoria como bailarina moderna, aunque su compañero de elenco, el neoyorquino Ryan Guzmán, hijo de un inmigrante mexicano, obtuvo el otro papel principal sin haber bailado nunca. “Entre los dos nos apoyamos mucho; hicimos las audiciones juntos y luego compartimos ensayos”, recuerda. “Así fue como desarrollamos una hermosa amistad. Los dos somos muy nuevos en la industria del cine y como tuvimos que hacer todo juntos, primero en Los Angeles y luego en Miami, fue inevitable que nos sintiéramos muy cerca. Sobre todo, porque los dos compartimos la misma mirada. Tanto él como yo sentíamos que esto no era solamente un trabajo, y a la vez, nos ayudamos mutuamente a quitarnos la presión que nos generaba tener tamaña responsabilidad sobre nuestros hombros”.

En el filme, rodado íntegramente en Miami, McCormick interpreta a la hija de un millonario local que se queda fascinada con Sean (Guzmán) el líder de un grupo que improvisa danzas masivas en lugares públicos. Su personaje, Emily, rápidamente se integra al grupo pero cuando se entera de que su padre es quien está detrás de una oscura operación inmobiliaria para construir viviendas de lujo tras erradicar el vecindario de Sean, propone que las danzas masivas, conocidas en inglés como flash mobs, sean utilizadas no sólo como expresión artística sino también como forma de resistencia pacífica. “Lo que diferencia a esta Step-Up de todas las anteriores son precisamente las escenas de flash mob”, explica. “Los productores trajeron diversos coreógrafos para prepararlas, y cada uno de ellos aportó su propio estilo. Además, cada coreógrafo sabía que en esas escenas, no solamente estábamos bailando, sino que teníamos algo para decir. Lo hacíamos porque queríamos que nos escuchen, ya que de otro modo, probablemente nuestros reclamos iban a pasar desapercibidos. Fue asombroso ver cómo cada coreógrafo creaba algo completamente diferente. Las escenas de flash mob que se ven en la película tienen una energía muy especial. Pero además, teniendo en cuenta que esta película va a ser vista por adolescentes y veinteañeros me parece que el mensaje que trasmitimos es muy importante: hay que tener el valor de alzar la voz para poder defender lo que cree justo”.

Aunque admite que rodar en Miami no siempre fue fácil, particularmente debido al intenso calor y la humedad, Kathryn afirma que disfrutó muchísimo de la experiencia. “Es una ciudad con una energía muy diferente; está llena de gente muy atractiva y todo es muy relajado”, comenta. “Todos son muy amables y cálidos. Pero, por sobre todas las cosas, lo que me impactó de Miami es que puedes salir y tener una noche muy intensa o pasar un día en la playa, como si estuvieras de vacaciones. Todo depende de cómo te sientas”, dice.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de julio de 2012, 6:07 a. m..

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