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Una ayuda clave para trabajadores inmigrantes

Jessica Lopez (6), Diana Escanilla (5) Johana Villegas (6) and Abigail Persona (5) at the after-school program at Centro Campesino on Wednesday, October 14,2015. Centro Campensino is a nonprofit that works with migrant families in South Dade, helping them get vocational training to get them out of the fields. They also run after school programs and parent support programs.
Jessica Lopez (6), Diana Escanilla (5) Johana Villegas (6) and Abigail Persona (5) at the after-school program at Centro Campesino on Wednesday, October 14,2015. Centro Campensino is a nonprofit that works with migrant families in South Dade, helping them get vocational training to get them out of the fields. They also run after school programs and parent support programs. hgabino@elnuevoherald.com

Cuando Nadia Harris era pequeña, ver a sus amigos jugar después de salir de la escuela la hacía desear no tener que ir al programa extracurricular del Centro Campesino en Homestead.

Hija de inmigrantes con conocimiento limitado del inglés, Harris tenía alrededor de 7 años cuando sus padres decidieron que ella y su hermana mayor asistirían al programa. Sus padres acababan de comprar su primera casa, construida y subsidiada por el Centro Campesino, cuando la agencia sin afán de lucro empezó a ofrecer guardería después de la escuela y ayuda con las tareas.

Harris, ahora de 34 años, dijo que el programa extracurricular del Centro Campesino fue lo que la ayudó a triunfar en la escuela. Mientras otros muchachos del barrio estaban uniéndose a pandillas y luego fueron a la cárcel, ella y los demás que asistieron al programa, “seguimos adelante a hacer cosas positivas”.

“Seguí estudiando, siempre tuve trabajo, tenía un lugar adonde ir para recibir ayuda con mi tarea”, dijo Harris, sentada en una pequeña oficina en la modesta sede de estilo español del Centro Campesino en Homestead. “Eso me mantuvo alejada del callejeo y en una atmósfera positiva con adultos a los que les importábamos”.

El programa extracurricular del Centro Campesino es solo uno de los muchos servicios que la organización brinda a los trabajadores agrícolas y a las familias de bajos ingresos del área de Homestead. Fundado inicialmente para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores agrícolas del área hace más de 40 años, que vivían entonces en construcciones viejas y en malas condiciones, el Centro Campesino brinda actualmente vivienda, programas de entrenamiento laboral, y programas gratis de atención extracurricular y campamentos de verano para 18,000 personas al año.

Harris, quien trabaja turnos de 13 horas como guardia de seguridad, dijo que inscribió a sus dos hijos, Robert, de 13 años, y Aminah, de 9, tan pronto como tuvieron suficiente edad.

En YouthPride (Orgullo Juvenil), nombre oficial del programa extracurricular, maestros, tutores certificados y voluntarios de AmeriCorps ayudan a estudiantes con sus tareas y otros proyectos. El Departamento de Educación de la Florida ha certificado el programa como centro de enseñanza comunitaria. Los estudiantes reciben notas en diversas materias y llevan a sus casas una boleta de notas.

“Muchos de los padres a los que damos servicio son personas que tienen dos o tres trabajos para sobrevivir”, dijo Diane Cantor, directora del Centro Campesino. “Debido a que no cerramos hasta las 7 p.m., algunas personas que no podrían trabajar a tiempo completo pueden hacerlo porque sus hijos están aquí con nosotros y se está haciendo el trabajo”.

El lema del Centro Campesino es “Igualdad, Educación y Oportunidad Económica para todos”.

Un importante componente de la igualdad, dijo Cantor, es un lugar digno donde vivir. El Centro Campesino es propietario de unidades para alquilar, lo cual hace a precios reducidos; ayuda a los que quieren comprar casa a solicitar hipotecas subsidiadas, y ofrecen programas de ayuda con el pago inicial. Además, construyen y venden viviendas asequibles a compradores calificados que, según Cantor, no podrían tener su propia casa de otro modo.

Ayuda para buscar empleo

“Brindamos esperanzas a personas que probablemente han pensado que no tenían oportunidad de obtener muchas cosas”, dijo. “Somos un atrapador de sueños, y somos los que decimos a la gente que tienen derecho a querer cosas, que tienen todo el derecho a todo lo que representa el sueño americano”.

En el 2014, Bank of America otorgó a la agencia sin fines de lucro una subvención de $200,000 para financiar su programa Open Doors (Puertas abiertas), el cual se centra en brindar entrenamiento de destrezas laborales e inserción en diferentes trabajos para el alto número de personas subempleadas y desempleadas en South Miami-Dade.

Open Doors ayuda a los solicitantes a preparar sus résumés y cartas de presentación, y busca programas educativos y de certificación a las personas.

Open Doors toma personas que han estado trabajando toda su vida pero nunca han tenido un empleo”, dijo Cantor. “Si los ayudamos a conseguir un salario digno, entonces ellos pueden cubrir mucho mejor las necesidades de sus familias”.

Lourdes Ruiz-Toledo, la coordinadora del programa, entró al Centro a inaugurar el mismo hace apenas tres meses. Considera que será “un sueño hecho realidad” ver los efectos a largo plazo del programa en la comunidad.

“[Queremos] dar a la futura generación un giro completo en el terreno laboral, y que, cuando ellos tengan hijos, estos ya entren en un nivel diferente porque sus padres habrán sobrepasado la pobreza”, dijo.

En tres meses, el programa ya sobrepasó su meta de inserción laboral de 50 para todo el año, pero Ruiz-Toledo dijo que el programa necesita encontrar financiamiento para el año próximo.

Como alguien que se ha beneficiado directamente de la agencia sin afán de lucro, Harris dijo que no puede imaginarse qué sería de la comunidad si no existiera el Centro Campesino.

“Tengo la esperanza de que el Centro pueda continuar ayudando a las personas y ser ese factor positivo en sus vidas”, dijo. “Hay personas que lo necesitan”.

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