Un Mundial con incertidumbre hasta el último minuto

06/07/2014 7:33 PM

09/08/2014 7:23 PM

Dos desafíos inmensos le esperan a Brasil, que el próximo jueves inaugura el Mundial de fútbol en medio de una enorme incertidumbre.

En el plano organizativo, la tarea ha estado sacudida por una serie de obstáculos, obras incompletas, huelgas, plazos incumplidos, muerte de obreros y lo más inesperado las protestas provocados por los cuantiosos gastos que demanda el Mundial.

Mientras, en lo deportivo, Brasil tiene casi la obligación de ganar la Copa en su propia casa y sumar su sexta corona en la historia de los campeonatos mundiales de fútbol, que empezaron en Uruguay 1930.

Cuando en octubre del 2007 la FIFA asignó la sede de la 20ma Copa Mundial a Brasil parecía la apuesta perfecta.

Ninguna selección como la auriverde ganó tantos campeonatos mundiales (cinco) y ninguna estuvo presente en todos los torneos. Quizás ningún país produjo tantos jugadores legendarios como Pelé, Garrincha, Ronaldinho y Ronaldo. Sumado a ello, Brasil es uno de los países con mayor afición por el fútbol. Posee una de las economías más sólidas del continente y es un destino turístico maravilloso.

A la hora de la verdad, todos esos factores favorables se desvanecieron ante la lentitud de los gobernantes para asignar los presupuestos, se disparon las acusaciones de corrupción y de pronto despertó el descontento popular con masivas protestas.

Organizar el Mundial es un anhelo para cualquier país, pero en Brasil los excesos cometidos empezaron a transformar los sentimientos. Llegó al punto de percibirse los gastos en construcción de estadios como una insensibilidad ante los más necesitados, quienes reclaman mejoras en los servicios de salud, vivienda, educación y transporte, principalmente.

Puesto contra la pared, el gobierno contragolpeó asegurando que gran parte de la inversión para el Mundial se ha hecho en infraestructura que quedará para beneficio de la población.

Ahora la gran duda es saber si el pueblo entenderá estas razones, apoyará el Mundial y, lo principal, arropará a la selección en el momento de la verdad con una tregua para ver la magia de Neymar y compañía.

La situación es tan complicada que el legendario Ronaldo Luis Nazario de Lima, miembro del comite organizador local del Mundial, adelantó que muy poco quedará para la población.

“Se prometieron una serie de inversiones que no están siendo entregadas. Sólo se entregará el 30%”, afirmó el dos veces campeón mundial con la auriverde. “Mi vergüenza es por la población, que esperaba grandes inversiones, ese es el gran legado de la Copa para nosotros. Esperaban mucho y son los más perjudicados por la situación. Creo que la FIFA no va a querer organizar otra Copa aquí. Van a quedar traumatizados”.

Palabras como las del otrora campeón suenan a derrota, y la gente no perdona, y más grave será todo si la Seleçao no responde en la cancha. Aunque todos confian en el equipo que dirige Luiz Felipe Scolari.

El técnico tiene fe ciega en sus pupilos y ya en una visita a Miami, cuando Brasil goleó 5-0 a Honduras en un partido de preparación en el Sun Life Stadium, Felipao pronosticó por primera vez que su escuadra ganará la Copa del Mundo por sexta vez.

“Creo en ellos [en sus jugadores]”, aseguró poco después el entrenador que ya saboreó la victoria al ganar el Mundial de Japón-Corea del Sur 2002. “Voy hasta el infierno con ellos”.

Jamás un entrenador brasileño logró repetir un título mundial. Antes fracasaron en el intento Vicente Feola, quien había sido campeón en Suecia 1958 y falló en Inglaterra 1966; Mario Lobo Zagallo, campeón en México 1970 y falló en Francia 1998 y Carlos Alberto Parreira, campeón en EEUU 1994 y falló en Alemania 2006.

La historia puede ser distinta esta vez y algunos creen que Felipao conducirá a los auriverdes a la cima.

“Brasil es favorito para conquistar la corona”, afirmó Vicente del Bosque, entrenador del campeón reinante España. “Pero no será fácil. Hay equipos muy fuertes como Bélgica, Holanda que está completamente renovada, Alemania, Italia, que siempre aparece en los mundiales, Portugal con Ronaldo y Francia con Franck Ribery, entre otras selecciones”.

Además de estos potentes rivales europeos hay que sumar la eterna rivalidad que tienen con Brasil algunas selecciones sudamericanas como Argentina y Uruguay, y las emergentes Colombia y Chile.

Será la segunda oportunidad en que Brasil organizará el Mundial. En 1950 no pudo celebrar porque Uruguay lo venció 2-1 en una de las mayores sorpresas en la historia del fútbol que es recordada como el Maracanazo.

Algunos piensan que aquello no se repetirá.

“No creo que pueda haber otro Maracanazo entre Brasil y Uruguay porque hay cosas que solo se pueden dar una sola vez en la vida, aunque en el fútbol nunca se sabe”, afirmó Teófilo Cubillas, quien jugó tres mundiales con Perú, anotó 10 goles y ahora vive en el sur de la Florida. “Brasil será campeón porque jugará con uno más por el hecho de ser local. En Argentina, [Lionel] Messi tiene la misión de llegar lo más lejos posible y poder darle a su país lo que hasta ahora no le ha dado: una copa del mundo. Uruguay siempre ha sido un protagonista, está siempre y llega lejos. Chile llega bien precedido y Colombia está bien conformado. De Ecuador no se habla mucho, pero para mí tiene un buen equipo”.

En las 19 ediciones que se han disputado de la Copa del Mundo nunca pudo ganar en América una selección de otro continente.

Las cosas son mucho más parejas en esta oportunidad para el continente americano, pese a que contará con 10 representantes. Brasil puede tener un camino muy complicado y hay posibilidades de que en octavos de final se enfrente en partido de vida o muerte a España u Holanda, finalistas en Sudáfrica 2010.

Chile, Uruguay, Costa Rica y Estados Unidos se encuentran en grupos extremadamente complicados. México está junto al dueño de casa y a dos rivales que lo exigirán al máximo como Camerún y Croacia. Si el Tri queda segundo en su grupo, en octavos de final le tocará España u Holanda.

Argentina, Colombia, Ecuador y Honduras tienen buenas posibilidades en primera ronda.

Todo indica que en lo deportivo el Mundial de Brasil será una fiesta con todos los hierros: grandes equipos, grandes individualidades y grandes rivalidades. La incógnita es la reacción de los brasileños frente un Mundial que parecía que se realizaba en el lugar indicado, pero que de pronto abrió una caja llena de problemas irresueltos.

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