Villarena

Boat Information

  • Vessel name: Villarena
  • Arrival: May 25, 1980
  • Captain: n/a
  • Size: 24'
  • Use: Pleasure
  • Onboard when departed US: 2
  • Crew: 2
  • Refugees: 9
  • Total people onboard: 11
  • Coast guard remarks: n/a

Memories from the Passengers

Mario Herrera's memory of Villarena
05/25/2010

Recuerdo que salimos de nuestra casa en La Habana rodeados de un ambiente hostil, los actos de repudio y los insultos de la escoria gubernamental eran la despedida de esos tiempos. Cuando arribamos a Cayo Hueso desde nuestra embarcación divisamos un (read the rest of this memory)enorme cartel que decia. CUANDO UN PUEBLO ENERGICO Y VIRIL EMIGRA, LA TIRANIA TIEMBLA.

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Mario Herrera's memory of Villarena
09/24/2010

MAYO DE 1980
Corrían los días del mes de Mayo de 1980, acostado en la cama miraba el cielo azul por la amplia ventana. La luz que entraba tenia un raro resplandor, la percibía como un recuerdo, como si ya estuviera recordando ese instante con la c (read the rest of this memory)erteza de que no volvería a estar nunca mas en ese lugar, nunca mas caminaría las calles de la Ciudad donde nací, donde crecí, donde tuve mi primer ilusión de amor, mi primer trabajo, donde luche para poco a poco mejorar en lo posible el modo de vida de mi familia, todo quedaría atrás, todo lo perdería, nada podía llevarme, sabia que todo lo tenia que dejar, que después de mi partida, se repartirían personas extrañas, todo lo que había obtenido durante muchos años de trabajo, nuestra casa, nuestros muebles, hasta nuestra ropa y quizás alguna comida de la poca que no se había podido consumir en los últimos días antes de nuestra salida.
Era el alto precio que teníamos que pagar para poder escapar hacia la libertad, para que mi hijo no fuera un esclavo de una tiranía, para que mis nietos no nacieran rodeados de consignas de odio y miserias del alma.
Pero duele, es algo doloroso muy traumático, es permitir que de un golpe te hagan renunciar a tu pasado y a tu futuro renunciar al lugar donde debías de permanecer el resto de tu vida, donde nacieron y murieron tus abuelos y los abuelos de tus abuelos.
Se trata del desgarramiento de tus ancestros, de tu verdadero ser, es algo más que un idioma, una costumbre, un modo de comer, de vivir de reír o de llorar, es algo más que una manera de hablar quizás en voz muy alta.
Es tener que renunciar con tremendo sacrificio a la propia naturaleza personal.
Así lo sentí en los días que corrían en el mes de Mayo de 1980.
Siempre quedaba la esperanza, del regreso mas temprano que tarde, no era posible que un gobierno tan despótico y enajenante pudiera sobrevivir mucho tiempo.
Pero quedaban dudas dolorosas, como podría vivir alejado de la ciudad de La Habana, esa ciudad que tanto amaba, esa ciudad que tantas veces caminara hasta en sus mas ocultos rincones y donde crecí y madure amándola cada vez mas, día a día mientras mas la conocía, mientras mas sabia de sus mas de cuatrocientos años de historia, de sus edificios de sus parques de su alma exquisita de ciudad alegre y bulliciosa.
Maltratada, abandonada y despreciada por la Tiranía, pero orgullosa, imperecedera, como sus Iglesias, como sus calles, como sus casas de arquitectura española y moderna.
Con una rapidez alucinante pasaron los días y llego el día 22 de Mayo.
El hermano de Lourdes, mi esposa, llevaba más de 15 días con una pequeña embarcación en el puerto del Mariel esperando que nos permitieran salir.
La jefa de vigilancia de los Comités de Defensa de la Revolución toco en la puerta de nuestra casa, la acompañaba un oficial del gobierno que venia a hacer un inventario de todas nuestras pertenecías, todas, desde lo mas importante hasta lo mas mínimo.
Tuvimos suerte el oficial no quiso hacernos pasar un mal rato, quizás estaba cansado de tener que hacer tantos inventarios de salida. Le dijo a la jefa de vigilancia que cuando estuviéramos listos para abandonar la casa ella debía cerrarla y quedarse con la llave y que no podíamos sacar nada de lo que había dentro de ella.
Apurada y nerviosamente nos bañamos, vestimos y salimos a la sala a esperar a un amigo que tenia un auto en el cual nos llevaría a un Club de la playa ahora llamado “Circulo Social Amadeo Fontan.”
Este lugar era el punto de control, mejor dicho de hacinamiento, donde nos quitarían nuestros documentos para estar seguros que llegáramos a los EE.UU. sin ninguna identificación.
Eran las 12 del mediodía, la calle se lleno de vecinos del barrio, adentro de la casa antes de salir también un grupo numerosos de vecinos entro a despedirse y de paso a ver que se podían llevar.
Yo estaba preocupado, sabía que a mucha gente antes de irse los habían golpeado y humillado, turbas de elementos de la tiranía. A un vecino a patadas, un grupo como de diez entre hombres y mujeres le había sacado los dientes. Después supe que era un alto dirigente de la compañía de electricidad Castrista.
Pero milagrosamente nadie grito nada obsceno, nadie nos agredió a pesar de estar llena la calle de vecinos, primero entraron en el auto mi Sra. y mi hijo, cuando me disponía a entrar en el mismo un grito con mi nombre me detuvo, era el negro papi un amigo que junto a otros en la esquina de Sitios y Rayo moviendo los brazos en señal de saludo me despedían
Me gritaban “Mario que tengas buen viaje, suerte Mario, mucha suerte”
Ese fue el momento de mi despedida, despedida de mi patria de mi barrio de mi Habana.
Mi amigo Nicolás nos llevo rápidamente en su auto al lugar donde teníamos que chequear nuestros documentos, o mejor dicho, dejar nuestros documentos.
Dos cuadras antes de la entrada tenían la calle cerrada con vallas y detrás turbas del gobierno sacados de sus trabajos con la tarea de gritar, insultar y apedrear a los que entraran en ese lugar eran grupos de 30 0 40 personas.
Mi amigo se dio cuenta de la situación y entro con el auto al espacio entre las vallas y la puerta de entrada del lugar, de esa forma evito que fuéramos agredidos por los Castristas, estábamos a mitad de camino pero a salvo de las pedradas y los huevasos.
De todas formas no nos libramos de los insultos las escorias humanas gritaba con furia, todo tipo de insultos y obscenidades.
Oye Maric… a que vas al norte a dar el cu.., gritaba una dama.
Otro caballero gritaba -y tu pu.. , tortillera vas a Miami a hacer tortilla, otra voz femenina se escuchaba gritar -y el niño lo llevan a mamar pin...
Con paso rápido entramos en el antiguo club de la playa y en la puerta nos recogieron el documento que el oficial del gobierno nos entrego para presentar en ese lugar.
Pónganse por donde puedan y esperen que los llamen por los altoparlantes.
Adentro se encontraban cientos de personas que no tenían donde estar, ni donde sentarse,
Rápidamente comprendimos que el único lugar para estar junto con la mayoría de familias que allí se encontraban era la arena de la playa.
Lo que no sabíamos es que allí pasaríamos dos días y dos noches.
En ese lugar vimos llegar personas golpeadas, hombres y mujeres, algunos embarrados de huevos que les tiraron las turbas enardecidas.
En ese lugar vimos las letrinas sanitarias levantadas como tarimas con paredes y sin techo donde las montañas de excrementos llenas de moscas y la peste no te dejaban entrar.
Vimos a una señora como de 70 años que entro en una de las escasas letrinas, que estaban a poca distancia de la calle separados por una cerca de alambres, salir roja bañada en su sangre porque una piedra lanzada desde la calle por un elemento Castrista , lleno de odio, le fracturo la cabeza.
Vimos familias llorar desesperadamente porque en el ultimo momento los habían separado de sus hijos menores con cualquier pretexto, muchos se fueron y dejaron atrás a sus seres mas queridos, otros muchos como entraron volvieron a salir, “o nos vamos todos o nos quedamos todos,” decían.
Después el traslado al mosquito en una guagua que era apedreada por las turbas de la dictadura.
Al llegar al mosquito nos registraron con detectores de metales que nos pasaban por todo el cuerpo. La orden era que no sacaras nada ni lo mas mínimo de valor, a mi esposa la obligaron a desnudarse, fue quizás la ultima humillación.
Tuvimos suerte la espera fue breve al anochecer nos trasladaron a la embarcación que nos llevo a tierras de libertad.
Llegamos a Cayo Hueso el domingo 25 de mayo de 1980.
HERRMAR
2010

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Mario Herrera's memory of Villarena
05/25/2010

A los 11 que estabamos a bordo el gobierno Cubano no sumo 11 mas eramos 22 en total.
Cuando creiamos que nos hudiamos aparecio un enorme barco de la marina americana y saco a los 11 que no eran familiares. Despues nos ayudaron guiandonos el resto (read the rest of this memory)de la travesia hasta Cayo Hueso.
Gracias a eso pudimos salvar nuestras vidas. Dios bendiga America.

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