Valencia (Venuela)

Boat Information

  • Vessel name: Valencia (Venuela)
  • Arrival: May 20, 1980
  • Captain: n/a
  • Size: 30.78m
  • Use: Tug
  • Onboard when departed US: 35
  • Crew: 7
  • Refugees: 383
  • Total people onboard: 425
  • Coast guard remarks: CG detainment; released to Customs 7/10/1980, LCDR Grey; Owner of representative contacted CG about releasignb vessel on May 27

Memories from the Passengers

Yuli's memory of Valencia (venuela)
05/21/2010

Llegamos el 20 de Mayo, yo apenas con 6 añitos acompañada de mis padres y mis dos hermanitos mayores, senti mucha confusion y a veces miedo pues no sabia realmente que pasaba..actos de repudio, gritos, tiradera de huevos y piedra y por ultimo me vi (read the rest of this memory)montada en un barco camaronero con cerca de 400 personas..nuestros padres todo el tiempo protegiendonos para que nada nos pasara.y.la historia es mas larga..pero doy gracias a Dios por vivir en este pais....y tambien a mi Mami y Pipo que lucharon incansablemente para hecernos unas personas de bien y los tres somos profesionales, y tambien gracias a mi abuelita ya viejita que fue quien nos recogio en el Mariel.

10
Roberto Martinez Ruano's memory of Valencia (venuela)
05/21/2010

Sería mediodía, agobiado y tenso quería conservar energía. Me senté en el suelo los pies cruzados y recogidos en pie y medio de preciada superficie. Eramos muchos piel a piel nadie conocido yo en mis treintas. Un rato antes había bebido abundante ag (read the rest of this memory)ua carmelita y tibia de un tanque de fibrocemento de unos 500 galones asentado junto al andén. Sabía que podía resistir días sin alimento aunque no cuántos, pero tenía pánico al brutal cólico que en zona nefrítica me atacaba al sentir sed, y allí sentado, callado y quieto retaría la resistencia de los que me rodeaban. Aunque el balanceo me aletargaba trataba de estar alerta. Pasaron una o dos horas. Como a media tarde oí alboroto, soltaban amarras, el Valencia se alistaba a partir de la bahía de Mariel con centenares de nosotros a bordo. Oí gritos de abajo Castro, era Lunes 19 de mayo de 1980. Se salía en caravana para para auxiliarse en caso de infortunio y guiar a improvisados atrevidos navegantes. Cuando enfilábamos a mar abierto un gentío cantó el himno nacional. Lo oí de pie. Volví al piso y pensé que de verdad salía de aquel infierno. Incoherentes imágenes cruzaban fugaces mi mente: La tensión e insomnio desde que pensé en pedir salida. De fallar seré cuando mejor un desempleado donde los empleados comíamos mal. El casual cruze con mi amiga sentimental al salir del DOP. Mi último aseo y alimento el jueves en la tarde servido por mi madre. La despedida de la esposa de mi padre. El zafón que di de él junto al pozo cuando intentó detenerme porque sospechaba trampa. Mi niñez, mi futuro, las amistades que dejaba. El SMO la ex base rusa de Bartolomé. La acusación de sabotage que en 1966 me fabricó la revolución personificada en el sargento Nodal de la contrainteligencia y tarifada con 30 años o paredón, pero no era la revolución sino el celo revolucionario de un sargento. La honestidad y valentía del jefe de unidad teniente Melián al declarar que me conducta era buena. El G2 y la cárcel de Sta Clara, la de El Condado en Trinidad. Los campamentos de la ex UMAP en Melones 2 , Melones 3, Cristales, Cunagua, Violeta y otros que recuerdo por sus plantaciones y riachuelos pero no sabría ir ni sus nombres. El cólico que me puede atacar... Aquel barco forzudo y lento, corto, ancho y bajo usado en halar buques en bahías y ríos evocaba un bulldog, sentado podìa tocar el mar sereno, pequeñas olas salpicaban la cubierta. Llevaríamos una hora en marcha cuando el cielo ennegreció muy feo, tronaba mucho. Las olas y los bandazos eran enormes. Algo o alguien logró alinear el barco de frente a las olas. Desde estribor casi en la popa veía la proa desaparecer y aparecer apuntando a veces al fondo y otras al cielo. El motor mugía, imagino la masa de agua en su hélice variaba. Detrás de la cabina de mando hay dos columnas de tiro de unas 8 pulgadas de diámetro y unos 4 pies de alto y aferrada a la de la derecha, a unos tres pies de mi con dos gentes de por medio una anciana gesticula lo que en tierra firme era pecado político "un rezo". Aquel barco repingaba como si le molestáramos. Veo nublado y todo girando, una y otra vez el estómago me voltea en la boca una baba pegajosa y amarga que a medias contengo y otro poco siento va barbilla abajo. Parecía el fin. Dando tumbos, abriéndose paso a empujones y apurado apareció un individuo ordenando a gritos tirar el cabo de popa al agua. Ayudé como pude y al rato flotaba una larguísima soga de unas 3 pulgadas de diámetro que con magia redujo aquellos repingos. Recordé a Daysi, el día antes la había conocido y contemplado de cerca su graciosa y frágil figura. ¿Habría ella superado una tormenta así? Con su pequeña eslora y su toldillo bikini diseñada quizás para cobijar una pareja en romances playeros, había desafiado al estrecho de la florida en ida e iba de regreso cuando de ella con un grupo fui rechazado. Habríamos sumergido demasiado su línea de flotación.... Rompió la lluvia y el mar se serenó mas allá de lo creíble. La lluvia nos refrescaba, algunos la bebían. LLovió durísimo, casi una hora, cesó, regresó ya en el horizonte el sol, el mar siguió sereno y yo en mi letargo.
-¡Señor, señor! -Era conmigo- Una señora en sus cuarentas sostenía frente a mí un plato con croquetas de unas 2 pulgadas de largo por 3/4 de diámetro. -¡Tóme una! algunos a mi lado masticaban. Tomé una, no recuerdo manjar tan reponedor. Aquella señora descalza, en short y blusa, sin maquillaje, su pelo recogido como el medio le permitió. Había ido a sacar su familia del paraíso caribeño, había dejado comodidades, hogar, empleo, puesto en riesgo su existencia, permanecido días o semanas en aquel barco, incurrido en quién sabe que gastos y aún tenía vigor y bondad para alimentar centenas de desconocidos. No le conversé pero era obvio que era cubana. El Valencia ronroneaba sereno, el mar en calma y otra vez el tipo, ahora sin prisa venía a recoger la soga. Le ayudé. De mediana estatura, unos treinta años fuerte complexión, piel curtida, abdómen de cervecero, descalzo, con un sombrero de paja, vistiendo un short oscuro y anudada al vientre una camisa que alguna vez pudo ser blanca. De hablar fácil, amistoso, lo interrogué. De origen venezolano, tripulante del Valencia operando en Cayo Hueso y fletado a Cuba por unos cubanos a buscar familiares. Anclado en Mariel un militar les dijo podían halojarse en un hotel llamado Tritón. Me contó más. En el hotel le dieron costos de habitación con y sin acompañantes. Tenían compañeritas disponibles a asitirlo, a ponerle los zapatos o abrigarlo si durmiendo se destapa. No era caro y escogió "con acompañante" . Ya en la habitación le pidieron que no humillara a la enviada si no le gustaba, sino que fuera a la oficina y se la cambiaban. Se quedó con la primera, era joven y hermosa, dudó que la tuvieran mejor, o quizás no quizo ofender más a una dama. Yo atento le escuchaba y escudriñaba detrás de sus córneas buscando la huella de una difamación política. Era sincero, quizás exageró su viril potencia, pero nada político, era pura anécdota donjuanesca. Si lo hubiera oído de segunda persona lo habría dudado y no que fuera yo castrista, es que aún no consideraba al castrismo tan perverso. El siguió a sus quehaceres y yo quedé cabilando la anécdota y la lógica oferta de trabajo. Compañera, el enemigo no cesa de atacarnos, tú puedes ser útil en la inteligencia, la información que consigas podría salvar vidas revolucionarias, aún sin información valiosa ayudarías a la economía del país, eso se traduce en asistencia escolar y médica a tí y a tu familia. Debes ser discreta, la revolución te premiará. Imaginé con el orgullo que la joven llevarían al Minint su informe sobre aquel marinero que a cualquiera en un rato contaba todo. Se hizo noche. El ruido del motor, el chasquear del agua y el agotamiento me tumbaban la barbilla sobre el pecho. Dormitaba entre salpicas. Otra vez un alboroto, se rumora que son las 3 de la mañana, lejos al frente se ven luces, dicen que es Cayo Hueso. Me recorre una emoción que no sé narrar. Estuve observando aquellas luces pero no notaba el avance y seguí en letargos, me avivé cuando el alboroto fue mayor y se veían siluetas de edificios, estaba amaneciendo. El Valencia va atracando por estribor, un militar nos espera. Parece caí en la trampa que mi padre pronosticó. Me empino a toda vista y no veo consignas ni fotos del comandante en jefe, ahora más cerca noto que el militar mastica insesante. Me calmo. El guardia nos ayuda a saltar al espigón. Formamos fila hacia el comedor. Personal civil voluntario trae a la fila unas latas herméticas que me enseñan a abrir y que contienen agua y refrescos. Nos informan que estamos en la marina de Cayo Hueso, son las 6 de la mañana, es martes 20 de Mayo de 1980. Empiezo a descubrir que dejé el infierno atrás. En mi adultez supe de paises donde una opinión de sobremesa no implica prisión. 78 años antes los abuelos de los viajeros del Valencia habían conocido esas libertades en Cuba un 20 de Mayo de 1902.

9
ricardo fajardo's memory of Valencia (venuela)
05/24/2010

Bueno tuvimos 19 horas de travesia,cuando vimos las luces de los cayos,casi al amanecer bomite y llegue desmayado,nos tuvieron alli en Cayo hueso,y de ahi me trasladaron a pensilvania,donde estuve por 53 dias

5
Rolando M. Arniella's memory of Valencia (venuela)
01/06/2012

Fue una noche de mucha tormenta y lluvia y tuvimos que estar en cubieta a la interperie con el agua de la lluvia y el agua del mar callendonos, eso fue la travesia. El oleaje nos salpicaba a todos y por el camino recojimos a un bote que se habia ro (read the rest of this memory)to. Llegamos al amanecer a Cayo Hueso y todos nos vomitamos. Cuando entramos a Cayo Hueso habia un hombre con una vocina diciendo vienvenidos a la tierra de libertad y nos mandaron a pasar a una cafeteria y uno de los sirvientes me vio la cara de hambre y demacrado y me ofrecio un plato de sopa caliente y revivi. despues nos mandaron para un angar con muchos catres. Solo poco tiempo y nos mandaronm en una guaga de cayo hueso para miami donde estubimos en el orange bowl dos dias y despues nos trasladaron a Opa locka donde nos procesaron y nos dejaron ir con mi cunado.

1