BARCELONA, España -- Preguntado sobre la conveniencia de un posible nuevo cruce con el Real Madrid por los cuartos de final de la Liga de Campeones, Andrés Iniesta torció el gesto, arqueando las cejas y esbozando una media sonrisa que acabó en ligero suspiro.
“Ufff. después de los dos últimos partidos, no sé. Todos los rivales son difíciles. Esperaremos el sorteo”, zanjó la noche del martes el mediocampista del Barcelona, recién duchado tras la remontada culminada ante el Milan en octavos, cuando el equipo azulgrana anuló el marcador adverso de 2-0 de la ida en territorio italiano con una impoluta goleada de 4-0 ante su público.
Fue la primera gesta de ese tipo para una generación que ha marcado época en la historia del fútbol con tres Champions conquistadas desde el 2006 y que encabezan iconos como Iniesta y Lionel Messi, autor de los dos primeros goles en el Camp Nou.
El astro argentino respondió al reto en una noche mágica para los azulgranas, que ahora esperan alargar las buenas sensaciones en los cuartos de final, una vez encarrilada la liga española a su favor con 13 puntos de ventaja sobre el Madrid cuando restan 11 fechas para la conclusión.
La sobreexcitación previa al partido, afrontado tras 20 días de sinsabores – primero ante el Milan, luego en derrotas sucesivas contra el Madrid en liga y Copa del Rey– evocaron disgustos anteriores en la máxima competición continental y generaron dudas. En Barcelona aún recuerdan cómo otro equipo milanista, el Inter, eliminó al entonces campeón en 2010, cuando los nerazzurri cedieron un 1-0 tras el 3-1 a favor de la ida. O el más reciente gatillazo ante el Chelsea la pasada campaña, cuando los blues siguieron a su victoria 1-0 de Londres con un 2-2 en el Camp Nou que frenó la defensa del título azulgrana.
El tradicional carácter pesimista del seguidor culé, rebajado en su melancolía en los últimos cuatro años de gloria bajo la dirección del anterior timonel Pep Guardiola, ganador de 14 de 19 títulos en juego, resurgió en los días previos a la cita con el Milan. Incluso Messi, quien evidenció un sensible bajón de juego en el estadio San Siro así como en ambos clásicos, vio puesta en entredicho su aura de intocable.
“Lo veo triste y cabizbajo”, delató el lateral Dani Alves en una entrevista al periódico El Mundo, al tiempo que denunció que “el equipo ha perdido el hambre, ya no presiona como antes”.
Messi se encontró por primera vez en el disparadero, señalado más como problema que solución. No marcaba goles ni diferencias. No corría como antes y recordaba su terrenal versión con la selección argentina.
Bastaron cinco minutos a “La Pulga” para inaugurar el marcador -“la clave”, según Iniesta-, borrar miedos escénicos, y lanzar a sus compañeros, que volvieron a destapar el tarro de las esencias con una actuación majestuosa ante un desencajado Milan.
• El director deportivo del Barcelona, Andoni Zubizarreta, aseguró el miércoles a la radio catalana RAC-1 que el entrenador azulgrana, Tito Vilanova, actualmente en tratamiento médico en Nueva York, seguirá en su puesto el próximo año, tal como prevé su contrato.
“Vilanova será el entrenador del Barça el año que viene”, dijo Zubizarreta.
















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