El sueño de Reinier Alcántara era ser futbolista profesional, por eso no dudó en quedarse en Estados Unidos en el 2008 cuando la selección nacional de Cuba jugaba la eliminatoria para la Copa del Mundo 2010, sin saber que la vida le tenía escogido otro destino.
El delantero burló el férreo marcaje por parte de los entrenadores, después de que siete integrantes de la Sub-23 abandonaran el equipo en Tampa, se escapó por la banda izquierda rumbo a la portería de la libertad para así anotar uno de sus goles más importantes de su vida.
“Yo quería a mi equipo, pero era mi vida, mi futuro y tenía que hacerlo”, dijo Alcántara en su día. “Estoy muy contento de estar aquí”.
Una vez en Miami tuvo que esperar por el permiso para jugar que EEUU solicitó a Cuba y luego de un mes sin respuesta, la FIFA lo autorizó.
“Al principio todo fue un poco difícil, era un país nuevo en el que hay que adaptarte a todo, estabilizarte y legalizar tu situación”, comentó el pinareño. “Pensaba jugar de inmediato, pero tuve que esperar a que llegara el transfer ”.
El Miami FC se fijó en él, pero después de hacer una gran pretemporada no fue tenido muy en cuenta. En la campaña 2009-2010 apenas disputó 12 encuentros.
“No tuve suerte en el Miami FC, las lesiones mermaron mi rendimiento”, expresó. Alcántara “ En la pretemporada las cosas me salieron muy bien y luego no tuve muchos minutos de juego para mostrar mi mejor fútbol”.
Todavía parece inexplicable como uno de los mejores jugadores de su generación no pudo triunfar en un equipo en la capital del exilio cubano, sobre todo teniendo en cuenta que el equipo tenía problemas en el ataque, y que Alcántara pudo ser la solución, por ser un delantero probado con 14 goles en 22 partidos con la selección.
Como buen goleador, enfiló una nueva meta, conciente de que no hay mal que por bien no venga.
“Se me acabó el contrato y como todo el mundo en este país tuve que salir a buscar trabajo para vivir”, comentó el jugador. “Desde entonces trabajo como técnico en un hospital y me encuentro muy feliz”.
Alcántara tiene ahora 31 años y enorme futuro en el sector de la salud.
“Estoy bastante bien, sigo jugando al fútbol, que es lo más me gusta. A su vez trabajo y ayudo a mi familia”, dijo. “En Cuba tengo a mi papá, mi mamá, mi hermano, a todos y me gustaría mucho volver a verlos”.
Y que es no ha renunciado al fútbol, desde su salida del Miami FC sigue jugando en los torneos locales y ya lleva tres años participando en la Copa Latina.
“Ya llevo un tiempo en este torneo y ahora estoy en semifinales con el Firpo El Salvador”, dijo. “Empecé jugando con el Real Madrid Colombia, ellos me vieron jugar y me invitaron”.
El natural de Candelaria desde muy temprano se decantó por el fútbol y debutó con apenas quince años en el equipo Pinar del Río, donde desarrolló toda su carrera, jugando 90 partidos en los que marcó nada menos que 50 goles.
“En Cuba, aunque el fútbol no es tan popular como la pelota, se jugaba en todos los barrios, y yo en Candelaria jugaba desde pequeñito en la escuela hasta que ingresé en la EIDE”, comentó. “Allí seguí progresando pasando por juegos escolares hasta llegar a la selección Sub-17, Sub-20, Sub-23 y finalmente a la selección nacional”.




















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